domingo, 3 de agosto de 2008

Travesía San Ginés - Isla Plana (Cartagena)

Aprovechando que mi amigo Pascual estaba pasando unos días en La Azohía, cerca de Mazarrón, decidimos quedar para hacer una bonita travesía a nado. De hecho, Pascual y yo nos conocemos de compartir clase de natación. En principio, la íbamos a hacer al revés, desde Isla Plana hacia San Ginés, en la Azohía, pero alguien nos dijo que por la tarde, a la hora que pensábamos partir, tendríamos la corriente en contra. Así que invertimos el sentido.
La tarde estaba buena para nadar. Hacía bastante calor, y el mar, que por la mañana había estado levemente picado (tampoco nada que nos hubiera hecho desistir) estaba algo más calmo. Había un mínimo de olitas para no aburrirse, si acaso. Dejamos primero un coche en Isla Plana, y con el otro nos desplazamos al punto de partida, la playa de San Ginés, cerca del puesto de vigilancia. Provistos únicamente del bañador, las gafas de natación y en mi caso, de una especie de sandalias de windsurf del Decathlon, y con las llaves de los coches bien sujetas al bañador, entramos en el agua.
Lo primero que comprobamos es que al elegir el sentido del nado habíamos tenido en cuenta la corriente, pero no el sol, que nos daba directamente de frente, dificultando mucho la toma de referencias. Bueno, la vida es así. También la vista era más bonita en sentido contrario, pero nadando tampoco se tienen muchas oportunidades de disfrutarla. Lo que sí era bonito en cualquier caso era el fondo, mezcla de pradera de posidonia con arrecife y arena. Se veían bastantes bancos de talpas y castañuelas, haciéndolo más ameno. Pero con frecuencia eso nos obligaba a culebrear mucho, ya que a veces no había calado suficiente entre las rocas para bracear, y además a Pascual no le gusta mucho la sensación de la posidonia rozándole la tripa, jeje...
Pasado un tiempo, y ya habiendo calentado, Pascual intentó que nos diéramos relevos, pero me temo que cuando yo iba delante el tenía que recurrir bastante a la braza, y en cambio, yo era incapaz de mantener su estela cuando me tocaba detrás. Se ve que el tío le ha dado a la piscina esta primavera, el cabroncete llorón. En cualquier caso, yo iba suave y tranquila, y bastante bien orientada, sin zigzagueos. Sé que tiendo a irme levemente hacia la derecha, pero no hubo problemas. La recalada a mitad que se observa en la foto aérea (tomada de Google Earth) fue porque las hijas de la novia de Pascual al parecer habían estado jugando con sus gafas, y le estaba entrando agua, así que tras un par de intentos de ajustarlas en aguas profundas, nos tuvimos que acercar donde él hiciera pie. Yo paré el cronómetro, pero no me puse en pie porque me parecía levemente trampa :-).
Y así transcurrió la travesía, muy apacible. Evité un sedal en un momento, en otro una moto de agua pasó un poco más cerca de lo que nos hubiera gustado... pero bien en general. Una vez ya caliente, se me suele meter en la cabeza, al igual que cuando corro, una especie de ritmillo-salmodia en la cabeza que acompaña mi brazada, y al mismo tiempo empieza esa sana divagación de pensamientos que se tiene también en la carrera a pie...
La playa de Isla Plana estaba algo más revuelta de arena, y con el agua caliente y oliendo a bronceador, pero eso fueron los ocho últimos minutos. En cuanto hice pie paré el cronómetro: una hora y un minuto. Días más tarde he medido la distancia en Google Earth: salen unos 2500 metros (50 arriba o abajo), según la línea que se aprecia en la foto. Teniendo en cuenta lo poco que le he dado últimamente a la natación, por mi sobrecarga en el hombro, que iba a ritmillo cómodo (hubiera podido seguir aún un buen rato) y que llevaba mis sandalietas, creo que está bien. Sin más pretensiones. Con ello además me pude convencer de que sí estoy para hacerme la travesía de Pálmaces y el hombro me va a aguantar. Pero lo que de verdad cuenta es lo a gusto que estuve y lo bien que me sentí después del esfuercillo, y mola además nadar en buena camaradería con mi amigo Pascual. Lástima que no tengamos foto finish :-)

1 comentario:

akela dijo...

Anda bonita que tu también no paras... te veo enganchada a lo de las travesías, bueno pues a darle duro.

Seguimos hablando ya sabes tema marnatón con Chema claro yo me retiro a mis aposentos. NO puedo con el mar!!!!

Besicos.