viernes, 2 de octubre de 2009

¡Lo hise!

Previo



Cuando después de 700 km de autovías, varias vueltas ya nocturnas por la Gerona profunda y un aterrizaje en la Casa Rural sin encontrar en primera instancia a nadie, entras en el comedor y te encuentras a ¡lo menos veinte niños vociferantes y otros tantos progenitores!, se te cae el alma a los pies. No obstante, y contra todo pronóstico, la cena es tranquila (los enanos ya cenaron y en última instancia, un DVD de Disney es mejor que la morfina) y durante la noche, en una habitación recoleta y sobria, no oí ni un ruido, bien es verdad.



A la mañana siguiente, hay que hacer los deberes y probar la bici; media horita, ducha y desayuno. Y empieza la lucha contra los nervios. Primero, a Bañolas a hacerv unas compras de última hora y, sobre todo, a reconocer el terreno. Me pateo la zona del Estany donde supongo que van a estar los boxes, y desde donde saldrá la natación. Vale, es precioso y el agua está relativamente limpia (por ejemplo, te ves el extremo del brazo). Nervios 1 - Nutria 0. Vamos, que da igual. Vuelvo al coche, dispuesta a dar una vuelta al circuito de bici. Hay otro triatleta alojado en la casa rural, Joan, que también espera debutar en media distancia (aunque lo llamen larga) al día siguiente, y que ya ha hecho e olímpico que también se celebre aquí; me dijo que las cuestas del circuito se pueden subir todas a plato. Vaya. Pues muy recio está este chico. Ah, bueno, me dijo que menos dos, la del principio (eso es otra cosa) y la de Esponellá. Pues sigue estando muy recio, el chaval. Eso sí, también es todo muy bonito, especialmente entre Besalú y Melianta, sin desmerecer el resto. Y las cuestas abajo no acojonan mucho. Da igual. Nervios 2 - Nutria 0. Así que doy otra vuelta más y compruebo que de las dos cuestas gordas, una mide un kilómetro y la otra dos; en verdad que en peores plazas hemos toreado. Nervios 2 - Nutria 1.



Como en Melianta, y aunque el pollastre a la pagesa y el mató (requesón) con miel estaban muy buenos, me clavan un poco por salirme del menú. Bueno, la vida es así. Por la mañana me había comprado una novela, ya que en la cvasa rural no había libros; me voy a mi habitación a leer apaciblemente, con la esperanza de conciliar el sueño y echar un siestón; la verdad es que es tan buena (Contrarreloj, de Eugenio Fuentes) que no me duermo, pero al menos me absorbe. Luego bajo a la piscina (la verdad es que la casa está muy bien equipada) y hago l0os diez minutos de natación que me venían en los deberes; la piwi tiene unos diez metros y tanto volteo marea, menos mal que sólo son diez minutos.

Vuelta turística por Besalú (creo que caminé en exceso, la verdad) y luego, al briefing, que se supone que era a las ocho y media en el polideportivo; estos catalanes son la leche y a las ocho y veintinueve que llegué yo ya habían explicado casi toda la natación. Compruebo que buena parte de la peña ya tiene el sobre con el dorsal y toda la pesca; ¿pero es que se podía haber recogido ya? La información de la prueba en la web era, por así decirlo, escueta y lacónica. Hago un par de preguntas como a qué hora van a cerrar boxes y si va a haber guardarropa. Pues hay que fastidiarse, no lo hay. De verdad, con lo organizaditos que son para todo los catalanes. Luego un pesado pregunta que si se van a respetar las normas, que si se va a controlar el drafting, que si en Calella fue un escándalo, que si tal y cual y que si la abuela fuma, chico, no seas pesado, esto no es Calella ni parecido. Por entonces yo ya estoy convertida en psicópata asesina; cuando acaba la reunión, me llego hasta boxes, compruebo que ahí no hay nadie dando dorsales, me vuelvo jodida al polideportivo porque preferiría dejar ya todo compuesto por la noche y no andar poniendo las cosas a última hora (Nervios 3 - Nutria 1), y veo que donde estaban dando los dorsales era en el propio polideportivo, en la taquilla; gruño un poco a los jueces (mala política) y me vuelvo a la masía.



El resto de la tarde - noche hasta la cena pasa entre comerme las uñas, preparar las cosas (o sea, cada cinco minyutois ¿me dejo algo? ¿he metido las gafas? ¿y las de repuesto? ¿y las barritas? ¿y...?), cenar (el casero, un gran hombre, ha hecho macarrones, y Joan y yo tenemos derecho a repetir) y decir a unos cuantos padres inconscientes que se están tomando cubatas junto a la ventana de mi cuarto que por favor no hicieran ruido que al día siguiente me levantaba a las seis y media. Tengo que reconocer que, dado que ellos no querían despertar a su hiperactiva prole, estaban siendo los cubateros más silenciosos al sur del paralelo 42º; pero ¿qué pasa, no puede una ni ponerse un poco histérica antes de su primer triatlón B? Sobre todo si abro el sobre, veo un par de bridas, supuestamente para poner el dorsal de la bici, pero de éste último... ni rastro; Nervios 4 - Nutria 1. Hala, a preguntar mañana en el último momento.



El gran dia



Igual que el jodío gallo la nocha anterior había estado pletórico, el cabroncete, esta mañana me despierto yo antes que él, manda huevos; consigo embutirme en el mono y me bajo a desayunar mi yogurcito con cereales, para no hacer experiementos. Como ya lo tenía todo preparado y la bici metida en el coche, casi me sobró un poco de tiempo. Así que bajé a Bañolas. ¡Fatalidad!, la calle por la que pensaba acceder al aparcamiento que había a diez metros de boxes hallábase cortada, así que me voy a aparcar al polideportivo, a trescientos o más metros. Cojo los trastos y voy al chequing ese. Una juez me informa de que los que no estamos federados por Cataluña no llevamos dorsal en la bici, sino que la pequeña pegatina que yo hubiera jurado era para el casco y que Joan consiguió a duras penas convencerme de que no la pegara, que podía ser para el manillar de la bici (aquí hay costumbres distintas, está claro) era para la barra de la bici. Bueno, vale, una cosa solucionada. Los severos jueces no me dejan entrar un minuto la mochila a boxes para transportar mi ajuar, así que la abandono momentáneamente en un alcorque. Pongo todo, no me he dejado nada... salvo unas chanclas. Diosssss, hace un frío de c..nes, y la Nutria descalcita hasta el coche, a guardar el sobrante, los trescientos metros de vuelta. Vuelvo a boxes, llave del coche al bolso de herramientas de la bici, neopreno para abrigarse, y a esperar y mirar patéticamente el agua.



La natación



Pues no apetecía una m... Aunque estaba despejado, hacía fresco, hacía sueño, y la primera boya parecía muy lejana. Afortunadamente, alguno que ha calentado dice que se está mejor en el agua que fuera. Yo salgo en la segunda tanda, cinco minutos detrás de la primera; es la primera vez que me pongo el neopreno después del apañito de la clavícula, y como que me roza en el clavo ese saliente que tengo, lo noto raro, o es que Nervios 5 - Nutria 1.



Dan la salida. El fango removido huele a sulfuro. No me encuentro, voy resoplando como un búfalo, y con el mismo porte, más o menos. Creo que durante un rato voy la última. Por fin pillo unos pies, y me propongo no separarme de ellos. Ah, esto mejora. al poco de doblar la primera boya, veo que estoy dando por saco tocando los pies a su propietario, así que me desmarco, y por fin, surge la Nutria que hay en mi, me relajo, y empiezo a adelantar gente. En realidad es agradable nadar en ese lago y el neopreno apenas molesta. Salida, trotecillo cochinero, y nueva entrada, ya con una segunda vuelta cómoda, adelantando gente de nuevo. Al final, 52:44. Vale, quizá demasiado cómoda.



La bici



Tampoco me maté en la transición, la verdad, si bien esta vez mantuve la dignidad y no me senté en el suelo a ponerme las cosas. Me subo con mi habitual estilazo (Hércules peleando con la Hidra, con gran ventaja de la bicha) y hale. Hace fresquete; tampoco viene mal esa primera cuesta. A partir de la nacional el tráfico está abierto, pero hay un señor arcén de un metro y no mucho tráfico, se va bien. En la recta de Besalú el viento en contra me hece tener que meter el plato pequeño (Nutria Mercx), pero en seguida pasa. Luego me como una barrita; está rica y apetece. Sin prisa pero sin pausa, primer avituallamiento, consigo coger una botella de agua con la mano derecha (Nutria Indurain) pero hay que tirarla enseguida, que las normas sobre medio ambiente eran muy estrictas (lo que no impide que compruebe como la mitad de la carrera se las ha pasado por el arco de triunfo). La cuesta de Esponellá no es para tanto; sólo hay que meter todo el desarrollo unos 600 metros (Nutria Contador lleva compact, por cierto, ejem). A la salidad, en Casas D'Alt, hay otro avituallamiento, cojo un rico isotónico de naranja, y por no tirarlo donde no debo, lo cargo en estas manitas durante unos 5 km, hasta Melianta, lugar en el cual, diviso un contenedor amarillo y me propongo frenar junto a él, echar el bote, y seguir grácilmente; resultado, embisto el jodío contenedor, casi me mato, de milagro no fui detrás del botecito, y al arrancar de nuevo casi me caigo solidariamente unida a la bicicleta; naturalmente, ante la atención alborozada de toda la jodía terraza del bar de enfrente, que asistía al espectáculo alborozada. Hay cosas que no pueden pasar en la intimidad, se conoce. Menos mal que yo me despojé de ese pesado lastre llamado dignidad tiempo ha.



Bajadita a Banyoles, y compruebo que mi cuentakilómetros marca al final de la primera vuelta treinta y seis y pico. Empiezo la segunda. Hay que decir que hace un solecito muy agradable, hay una leve brisilla que alivia las cuestas y el suelo está seco. Todo va bien. Voy muy hidratada, así que al dejar la nacional, parovecho una zona boscosa para hacer un pis; vuelvo a confirmar que odio ese jodío mono con el sujetador incorporado, que cada vez que hay que bajarlo pasan dos cosas: espectáculo porno con desnudo integral y lucha con la bestia para volver a subirlo. El próximo juro que va a ser de chico.



Y así transcurre la bici sin mayores complicaciones. 2 h 55 m. En el cuenta kilómetros no me salen 80, sino 73,8 km. Vale, no me maté.



La carrera a pie


Bueno, esta transición va un poco más fluida. Salgo a correr al paseo que rodea el Lago; la verdad es que hay mogollón de ambiente. Me temo que la mayor parte no tienme que ver con la cerrera, pero ambiente es; la gente de la comarca aprovecha los domingos para dar su paseíto dominical. De paso, algunos te animan. Y hay mucho corredores alrededor. Bueno, más que alrededor, enseguida están todos delante, pero aquí hemos venido a lo que hemos venido, y yo voy a mi trote cochinero sostenible.

Esta primera vuelta es dura, aunque tiene el aliciente de ir descubriendo el paisaje. Me adelanta hasta el tato, salvo un tipo calvo corpulento. Los dos avituallamientos tienen agua fresquita y Aquarius. Primera vuelta 36 minutos. Venga, no está mal.

Segunda vuelta: pasan dos cosas malas. La primera, que me empieza a salir una ampolla en el pie derecho. Lo que pasa es que ya sabemos que las ampollas en caliente se aguantan muy bien. Así que no va mal. La segunda, que hay un rato que no me encuentro. El chico calvo corpulento me quita las pegatinas y no le vuelvo a ver. Pero a partir del tramo asfaltado, empiezo yo a pasar gente, hay bastantes que van andando, había un par que uiban hablando de retirarse. Da un poco de pereza pensar que queda otra vuelta, pero da más pereza no acabar lo que he venido a hacer. Ya va habiendo muchos menos corredores y mucho menos público; parte ddel que queda, sigue animando muy simpático. En 39 minutos acabo esta vuelta y sigo.

La tercera vuelta sin más novedad que las ganas de acabar; da fuerzas saber que salvo que te peguen un tiro o te abduzcan los extraterrestres, vas a acabarlo. Sobre todo, no me olvido de sonreir a los voluntarios, numerosísimos, que me siguen indicando el camino corriendo, animándome o dándome de beber; también tiene que ser duro tirarse tantas horas ahí a cambio de nada, y más al final cuando ya solo quedamos cuatro monos que pasamos cada muchos minutos. Dioss, estoy muy cansada, pero ya sólo me queda media vuelta... un cuarto de vuelta... algo menos de un kilómetro... se oye la megafonía de meta... En la recta final se me va poniendo una sonrisilla idiota y hasta se me humedecen los ojos... la gente que está allí lo notan y también me sonríen, y me llaman campeona... Joder, soy muy feliz.

Posterior

Me bebí todo. Comí melón hasta reventar. El juez al que había gruñido la noche anterior, me felicita muy sonriente y dice que se me ve mejor hoy. Veo, mientras recojo la bolsa del corredor (bastante buena por cierto) como dan los premios absolutos a hombres y mujeres. Luego dan los de veteranas 2, a las que aplaudo a rabiar. Llaman a las de veteranas 1, y de repente, alcanzo a distinguir mi nombre, y se me escapa en voz alta "¡No me jodas!". Menos mal que he sido tercera. Diez minutos después de cruzar la meta, mis músculos que se enfrían paulatinamente no me hubieran permitido subir más allá del peldaño más bajo del podium. Por cierto, éramos tres veteranas 1. Claro que había otras dos inscritas de cuya no aparición por la carrera yo no se nada. Que hay mucho mal pensado por ahí.

Poco más que reseñar. Mi ampolla, que contenía un líquido rojizo (nunca había visto eso) dejó de molestar en cuanto cambié de calzado; llamé lo primero a Fósilman para decirle que esta vez no me he roto nada y luego a la Presi para darle la buena nueva. Mensajito a los amigotes, un pedazo de helado descomunal... y tarde tranquila de reposo, lectura y piscina, aunque preguntándome si el Maligno había posido mis piernas, que sufrían todo tipo de pinchazos raros y de vez en cuando había que poner por alto; no había tenido el tren inferior tan reventado desde que acabé aquel Maratón de Madrid (el único que he corrido)

Conclusiones

  • Muy bonito el entorno de la carrera
  • La organización, aprobado hasta la víspera y notable el día de la carrera
  • Ahora hay que consolidar esto y entrenar un poco más, que la tarde posterior estaba destrozadísima.
  • La gente de Gerona es muy maja, y los de la casa rural Mas Fuselles, una gente estupenda.
  • Si vas sola solita, y allí no te conoce ni Dios, pasará lo que estáis viendo: no tendrás ni una sola foto.

Agradecimientos

Sin especificar, a todos los que me dais ánimos, en especial a los que escribís aquí, de todos vosotros me acordé; pero permitidme una especial mención a Seza y a Nacho Cembellín, quienes han sido los que desde el primer día de mi fractura de clavícula me hicieron sentir y saber que me recuperaría, me recuperaría bien, y podía aún incluso hacer mi temporada.

Y a mis mangurrianes, claro ;-).

5 comentarios:

Esteban dijo...

¡¡Enhorabuena campeona!!. Te mereces por lo que bien que has llevado la lesión de clavícula y las ganas que le has puesto. A disfrutarrrrr..

akela-mae dijo...

Y ¿alguna fotito? luego ya te digo algo de la crónica jejeje

Besicos

Nutria dijo...

¡Gracias, Esteban!¿De verdad has aguantado hasta el final la crónica? Eso es peor que la prueba en sí, jeje

Mae, como en cambio tú no lo has hecho, te has saltado las conclusiones, donde viene la respuesta a tu pregunta, qué le vamos a hacer.

txapelduna dijo...

De nuevo, me he reido mucho, mucho!! Ya te he dicho que lo ibas a terminar, y lo has hecho con podio y todo, con un par. Que aunque no eres de Bilbao, cabezona como si lo fueras, comadre! Son esos veranos en Mazarrón, que curten el carácter, je je! Un beso, y nos vemos pronto en el asfalto, que este año me toca a miiii probar la media

Nutria dijo...

Pues aver si nos hacemos compañía en alguna, oiga usted